Martes
09
de Febrero
Sexto de Primaria
Lengua Materna
Un diagrama para elaborar mi
manual
Aprendizaje esperado: Elabora instructivos empleando los modos y tiempos verbales adecuados.
Adapta el lenguaje para una audiencia determinada.
Énfasis: - Descripción de la secuencia de actividades para cada
juego a partir de un diagrama de flujo.
- Borradores de los instructivos que cumplan
con las siguientes características:
- Coherencia y orden lógico en la redacción.
- Pertinencia de las instrucciones.
- Verbos en infinitivo o imperativo para
redactar instrucciones.
- Uso de marcas
gráficas (numerales y/o viñetas) para ordenar secuencia de actividades.
¿Qué vamos a aprender?
En
la elaboración de tu manual utilizarás el diagrama de flujo y revisarás que
cumpla con las características que has aprendido.
¿Qué hacemos?
En
esta sesión aprenderás a trabajar una
secuencia de actividades para elaborar un instructivo o manual de juego
a partir de un diagrama de flujo.
Realizarás
un borrador para escribir tu manual.
Pon
mucha atención a la coherencia y el orden lógico en la redacción y la pertinencia
de las instrucciones, es decir, que sean instrucciones comprensibles para los
niños y las niñas de primer año. Continuarás redactando las instrucciones,
utilizando verbos en infinitivo e imperativo, como característica fundamental. Igual
que en la sesión anterior, retomarás el uso de marcas gráficas, como la
numeración y las viñetas para ordenar la secuencia de actividades.
¿Conoces
el juego de los quemados? ¿Lo has jugado alguna vez? ¿Recuerdas lo que hay que
hacer para jugarlo?
“Los
quemados” es un juego que requiere de agilidad y rapidez mental, esa es la
clave. Ten presente lo que se hace para jugarlo, ya que te servirá para ir
avanzando en la elaboración de tu instructivo.
Actividad
1
Antes
de iniciar con el ejercicio para tu instructivo, realiza la lectura del
siguiente texto, el cual corresponde al primer capítulo del Libro “Pateando
Lunas” del escritor Uruguayo Roy Berocay. Este texto habla de que algunas
personas creen que hay juegos o deportes solo para niñas o solo para niños.
Adelante
con la lectura.
¡No se puede!
Autor: Roy Berocay
—No se puede.
El padre caminaba alrededor de la habitación,
movía la cabeza como si tuviera algún tornillo a punto de aflojarse y miraba a
la niña.
¿Qué tenía que ver? Mayte era una niña, eso
era cierto, una niña de nueve años, algo bajita y flaca, pero tenía piernas
fuertes.
Eso le decían siempre sus amigos, el payaso de
Javier que se pasaba todo el día haciendo chistes malísimos o Salvador que
siempre parecía tener una patineta pegada a los pies: tienes piernas fuertes,
puedes jugar, estamos seguros.
Pero para los padres de Mayte el asunto era
diferente: ella era una niña, las niñas juegan con muñecas, hacen comiditas, se
portan bien, dicen buenos días, buenas tardes y todas esas cosas.
¿Cómo iba a ocurrírsele a Mayte que quería ser
jugadora de futbol?
Las muñecas, medio rotas y despeinadas,
terminaban siempre tiradas en el piso de su cuarto. Los vestidos color de rosa
se le manchaban tan rápido que cuando volvía de la calle ya sabía lo que su
madre iba a decir.
—Pero Mayte, ¿Estuviste jugando futbol?
—No, mamá, me trepé a los árboles.
Jugar futbol, treparse a los árboles, desafiar
a Javier o a Salva a jugar carreras, eran cosas que a Mayte le parecían
infinitamente más divertidas que las muñecas.
Ahora su padre seguía caminando por la
habitación y ponía cara de preocupación, esa cara que ponen los adultos cuando
están pensando en decir algo muy importante.
—Mayte, ya sabes lo que los vecinos nos
comentan casi todos los días. Vienen y nos dicen, ah, su hija es taaan linda,
qué lástima que se porte así.
—¡Pero, papá! Esas viejas son unas taradas.
Esa era otra de las cosas que hacía enojar
muchísimo al papá de Mayte. La niña no sólo quería jugar futbol, treparse a los
árboles y correr carreras, sino que también era bastante mal hablada.
—Nada, nada, es que esas señoras son muy, muy
molestas.
Así las cosas, Mayte se fue a su cuarto y se
tiró en la cama.
Por la ventana entraba una luz suave que se
partía en rayas al atravesar los visillos.
Las rayas, tan claras, se dibujaban en la
pared, justo encima de todas esas fotos de grandes jugadores, banderines y
también algunos galanes de cine ya que, pese a lo que parecían creer todos,
Mayte en definitiva era una niña absolutamente igual que todas.
Mayte miró por un rato las fotos y suspiró. Se
sentía aburridísima. Además, también por la ventana se colaban los gritos y las
risas de los varones que jugaban en la plaza de enfrente.
¿Quién decía que las niñas no pueden jugar
futbol?
Esas eran las preguntas que Mayte siempre se
hacía. Le gustaba mucho pensar en las cosas.
Imaginarse un mundo totalmente diferente en el
que los grandes campeonatos fueran jugados por mujeres.
Pero claro, como era muy lista, se daba cuenta
de que eso tendría algunas dificultades: por ejemplo, las jugadoras no podían
parar el balón con el pecho.
Sonrió.
Ahora se imaginaba el final del partido. El
grito de las tribunas llenas y otro problema: ¿Qué haría cuando llegara el
momento de intercambiar camiseta?
Nunca había pensado en eso. ¿Sería esa la
razón por la cual sus padres no querían que fuera jugadora?
Si era eso, pensaba Mayte, no habría problema,
después de ganar un partido no cambiaría su camiseta y asunto arreglado.
Si al menos pudiera hablarlo con alguien.
Con sus padres era muy difícil. Primero porque
el papá trabajaba casi todo el día, y de noche, cuando llegaba cansado, se
sentaba a mirar la tele.
Recordaba la cara de bobo que ponía su papá
cuando miraba la tele. Era como si se fuera muy lejos. Sentado, con los ojos
bien abiertos y cara de vaca hipnotizada, miraba primero el noticiero y después
algunas de esas historias policiales.
—¡Muere maldito polizonte! ¡No me atraparás
con vida! Y el héroe, generalmente escondido detrás de una lata de basura,
apuntaba su arma y contestaba:
A Mayte no le gustaban esas historias, ni
tampoco las telenovelas que veía su madre. Esas en las que la heroína resultaba
ser la madre de su padre y la hija de su hermano quien a su vez resultaba ser
el tío fallecido muchos años atrás.
—¡Oh Carlos Segismundo! No puedo ser tu esposa
porque soy tu abuela.
Lo que sí le gustaba ver eran los partidos y,
por suerte, cuando su padre también los veía, podía sentarse y dejarse llevar
por la emoción.
—¡Pero, papá, ese gol fue en fuera de lugar!
—Estuvo bien —protestaba entonces el padre
que, como todos los hombres, creía saber mucho sobre futbol.
—Estaba en "Fuera de lugar"
—protestaba Mayte que seguía concentrada en la prestancia del guardameta, con
esos saltos que se convertían en vuelo cuando venía un disparo muy fuerte o las
corridas de los delanteros del cuadro rival.
—¡Reviéntalo! —gritaba Mayte a sus defensores
y, como por arte de magia, ¡pum! el veloz delantero terminaba con la nariz
incrustada en el pasto.
—¡Bieeeeeen! —aplaudía Mayte y su padre,
enojado, trataba de explicarle que no estaba bien pegar patadas.
—Pero si seguía nos iba a meter un gol
—protestaba ella.
—Además, es hora de que estudies. ¿No tienes
nada que estudiar?
—¡Uf!”
¿Qué te
pareció la lectura? y tú ¿Que piensas al respecto de esta historia? ¿Crees que
los niños y las niñas pueden jugar futbol? o ¿No? y ¿Por qué?
Prepara tu cuaderno,
un lápiz y una goma para iniciar la elaboración de tu instructivo; también
puedes utilizar hojas blancas y colores para ilustrarlo. Recuerda que, escribir
las instrucciones del juego, es parte del juego.
Actividad
2
Empieza haciendo un sencillo esquema, dibújalo en
una hoja en blanco como se muestra en la siguiente imagen. Deja espacio
suficiente para que puedas escribir cada uno de los elementos.
Como puedes observar, este diagrama es un valioso
apoyo para escribir un instructivo porque te aporta una estructura sobre la
cual puedes ir registrando las instrucciones y dibujos. Con este esquema ya tienes
una idea de lo que vas a hacer.
Considera el título y los materiales, lo cual es fácil,
eso ya lo puedes ir apuntando en el esquema que dibujaste en la hoja blanca.
Elabora un “borrador” de tu instructivo, esto es
que, en tu cuaderno escribas las instrucciones del juego; se le llama
“borrador” porque es un ensayo de como deben quedar ordenadas las ideas, en
este “borrador” tienes toda la libertad de cambiar de lugar, de borrar, de
reacomodar, en fin, por eso se llama “borrador”, porque puedes hacer todos los
ajustes que necesites, a fin de que al tenerlo acabado lo puedas pasar a una
hoja limpia, que se vea presentable y sea entendible para quien lo lea.
Intrucciones
1.
Se
reúnen dos equipos con la misma cantidad de integrantes, no hay limite.
2.
Se
divide el campo de juego en dos mitades dibujando en el suelo con gis. La
distancia de cada mitad debe ser mínimo de 3 m. de profundidad por 3 m. de
ancho.
3. Se lanzan las pelotas a los contrarios y se
intenta pegarles en alguna parte del cuerpo. El otro equipo debe hacer lo mismo
de manera veloz.
4. Cada jugador que sea golpeado con la pelota
sale del juego. Pero si cacha o atrapa la pelota, la persona que lanzó la
pelota del otro equipo es quien tiene que salir. El ganador es el último
integrante que queda en la cancha.
5. Las pelotas deben ser suaves, pueden ser de
plástico suave o pelotas infladas, son más ligeras y no duelen cuando te
golpean. Se recomienda tirar la pelota en el cuerpo del contrincante y no en la
cara para evitar golpes que pudieran doler.
Como puedes observar, el borrador elaborado es
bastante claro, más aun porque se han enumerado cada una de las instrucciones,
de esta manera es muy sencillo, solo ten presente que los verbos con los que se
inicia cada instrucción deben estar en imperativo o en infinitivo, así que
ajusta las instrucciones, colocando verbos en imperativo o en infinitivo.
Observa cómo puede quedar. Hay dos opciones.
Opción “A”
Opción “B”
Como puedes observar, en
la opción “A” las instrucciones inician con verbos en infinitivo y en la opción
“B”, se usan verbos en imperativo.
Ten presente que los
verbos en infinitivo terminan en ar, er, ir.
Cómo
sabes, los infinitivos son verbos que no están determinados, o no tienen un
tiempo verbal, es decir, no están en presente, o en futuro o en pasado, este
tipo de verbo simplemente expresa la acción, sin determinar su tiempo. Por
ejemplo, Dibujar es un verbo en infinitivo, pero dibujó, está en pretérito, o
dibujaré, está en futuro. En el ejemplo encontramos: hacer, dibujar,
lanzar, cachar, atrapar, todos estos son verbos que están
en infinitivo.
Los
verbos imperativos son diferentes a los infinitivos, son aquellos que sirven
para expresar una orden o un deseo, dan una instrucción. Identifica en el texto
del cuadro azul, los verbos imperativos. Escríbelos en tu cuaderno.
Son
verbos imperativos porque expresan una acción que es una orden, o bien
son acciones obligadas para el juego, ahí aparecen conjugados los mismos verbos
que en el ejemplo anterior, solo que en vez de decir: Hacer dos equipos, dice: Hagan
dos equipos, Dibujen la cancha, Lancen las pelotas, ¡en fin!, las
instrucciones van dirigidas de manera específica a alguien.
Elabora un diagrama
similar al que hiciste en la sesión pasada, ya tienes el título, los materiales
y también las instrucciones, las cuales puedes resumir en pasos muy precisos y
concretos.
Compara
tu diagrama con el que se muestra aquí y observa en qué se parecen y en qué son
distintos y por qué. En caso de requerir ajustes, realízalos en tu borrador.
Cómo
te pudiste dar cuenta, en esta sesión hiciste un borrador de un instructivo,
después lo ordenaste en un esquema sencillo con viñetas y numerales, identificaste
los verbos infinitivos e imperativos y, finalmente hiciste un diagrama de
flujo, todo esto utilizando el juego de los “Quemados” como insumo.
El Reto de Hoy:
Consigue
manuales o instructivos, cualquier empaque de algún producto tiene
instrucciones de uso. Identifica si los verbos de las instrucciones se
encuentran en infinitivo o imperativo. Comparte tu diagrama de flujo con
alguien cercano y pídele que lo lea y te comente si se entiende lo que hay que
hacer para jugar “Quemados”.
Si en tu casa
hay libros relacionados con el tema, consúltalos. Así podrás saber más. Si no
cuentas con estos materiales no te preocupes. En cualquier caso, platica con tu
familia sobre lo que aprendiste, seguro les parecerá interesante.
¡Buen trabajo!
Gracias por tu esfuerzo.



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